15/06/04

enviado por Patagonico

Hacienda Chacabuco por C. Cuevas, empleado de Tompkins, a la prensa

quisiera recordar que quien firma la carta es el ejecutor de Tompkins en todas las transacciones realizadas por el "filántropo" y quien ha sido constantemente sindicado por los propietarios de campos, como la persona que les presiona para vender "al gringo".

Cuevas, ex empleado de Conaf, es un individuo bajo, barba y cabello canoso y dueño de una particularmente desagradable y escrutadora mirada. Es el "hombre en el terreno", quien busca y convence para vender a los modestos y simples colonos establecidos por generaciones en Aysén y Magallanes.


Señor director:

En respuesta a la carta de Fernando Saieh, publicada el 11 de junio, quisiera decir lo siguiente:

Primero, recordarle que la compra que está negociando la Fundación Conservación Patagónica se realizaría a nombre de la Corporación Nacional Forestal, mediante un acuerdo de cooperación internacional para incluir la estancia Chacabuco en el Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas del Estado (Snaspe), satisfaciendo una aspiración de Conaf por más de 30 años. Se trata de una donación al Estado de Chile, por lo tanto nada más opuesto a una ambición personal.

La estancia Chacabuco, de aproximadamente 70.000 hectáreas, está conformada en un 60% de praderas y matorrales, 30% de bosques de lenga y nire y el resto por humedales y altas cumbres desprovistas de vegetación. Pero lo importante no es si tiene o no bosques, sino que todos los estudios científicos, establecen que se trata del sitio prioritario número 1 para la conservación dentro de la Región de Aysén, porque el ecosistema de estepa patagónica, no se encuentra representado en más de un 3% en el Snaspe.

Decir que este proyecto pretende disminuir las posibilidades de existencia humana y las fuentes laborales y económicas demuestra un grave desconocimiento. La actividad ganadera en Aysén atraviesa una profunda crisis hace décadas, agravada por la pérdida de fertilidad de los suelos, por un siglo de sobrepastoreos. ¿Si no cómo se explica que el dueño de la estancia la venda? Por otra parte, los proyectos de conservación como éste han demostrado ser grandes polos de desarrollo, como lo demuestra Torres del Paine en Magallanes, que atrae 50.000 turistas al año, que dejan 50 millones de dólares anuales en la región.

Los conservacionistas a ultranza ya no son los que promueven la realización de parques, sino quienes pretenden mantener a la fuerza actividades insustentables, porque dañan a la naturaleza, no generan beneficios económicos y no dejan las ganancias en la economía local, o sea no son equitativas socialmente.

Carlos Cuevas C.
                       

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